Hay veces en las que salirse del camino trae buena suerte. Ayer fue uno de esos días y es que ¿por qué debemos ir siempre a los mismos sitios? Admito que soy el más convencional del mundo y el menos trendy en lo que a galerías respecta, pero hay lugares que enamoran y encandilan y ayer tuve el placer de estar en dos de ellos: el Museo Vicenç Ros y L'Enrajolada, ambos en la localidad catalana de Martorell (20km de Barcelona).
Así a simple vista este municipio puede parecer poco atractivo y muy industrializado, pero esconde la colección de azulejos más importante de Cataluña.
Así a simple vista este municipio puede parecer poco atractivo y muy industrializado, pero esconde la colección de azulejos más importante de Cataluña.

El otro museo de hoy es L'Enrajolada. Una casa se
ñorial catalana con un hermoso patio que no solo cuenta con una excepcional muestra de cerámica que se remonta a la Edad Media, sino que acoge restos de edificios barceloneses de distintos siglos que fueron derruidos y que los Santacana se encargaron de recoger y utilizar como elementos decorativos de su villa. Aparte, las habitaciones de la familia son un irremplazable ejemplo de mobiliario isabelino. Por otro lado, esta antigua residencia es el primer espacio catalán concebido como museo, pero no por el hecho de estar abierto al público, sino por la antigua concepción de valorar, integrar y querer preservar el arte sacándolo de una vitrina y convirtiéndolo en un elemento más de la casa.
